Desesperación
Mr ZEN | 17.3.2026
Entre bombas y misiles, cuesta distinguir los llantos de aquellos que viven allá donde el dueño es la masacre, y el deseo la paz.Dice el dicho que cada cual tiene lo que se merece, pero no creo que los afectados merezcan ser bombardeados en una competición de poder, donde la táctica es pulsar un botón y tener dinero.
Entre el humo, se distingue claramente la necesidad de destacar de aquellos que no temen arrasar. Solo creen tener la razón.
Aunque deberíamos preguntarnos, si la razón de ser del lanzamiento de misiles, es realmente un ataque real, o una forma de distraer la atención de temas más profundos y repugnantes, que damos por absurdos e imposibles.
Asombra que pese al conocimiento que tenemos sobre las barbaries que es capaz de hacer el ser humano, haya quienes pretendan creer en la bondad de aquellos que permiten las masacres, que anteponen su beneficio propio frente al bien común, a la convivencia, a la humanidad.
Parecería ilógico no hacerlo, pero cuando ese beneficio es a cambio de perjudicar al prójimo, habría que plantearse si lo hacemos por deseo de nuestra alma, o para contentar a nuestro ego.
Pese a todo, desconocemos las razones reales. Parece que seguirá siendo así...
¿Acaso a nadie le importa?
Mr ZEN
1 comentario
Sr Tobal | 17/3/2026
Buenas tardes, un gran texto el que ha publicado usted hoy Mr. Zen, mi mas sincera enhorabuena, ha conseguido transmitir la crudeza y dura realidad que nos está tocando vivir. Y en cuanto a su pregunta final, me temo que parce que la respuesta es que no, a nadie le importa ya nada mas que su propia individualidad, mientras a ellos nos les caigan las bombas y puedan comprarse el último iPhone o ropa de marca seguirán viviendo en un mundo paralelo en el q nada importa mas que uno mismo. Saludos
En los mares embravecidos del Caribe, surcaba las olas un pirata diferente a todos los demás. La tripulación
y los
adversarios le conocían como el Pirata Filósofo. No se caracterizaba por su ferocidad en combate o su
avaricia por
el oro, sino por su insaciable curiosidad y su aguda mente filosófica.